Nacho Palomo
El 25 de abril de 1974 se produce la Revolución de los Claveles en Portugal, un levantamiento militar que da fin a la dictadura de Salazar tras más de cuarenta años. Este nombre tan romántico lo recibe debido a que según las crónicas se consiguió el éxito sin realizar un solo tiro, y fue el clavel la flor que simbolizó el apoyo popular a los militares que impulsaron la revolución.
La noticia llega a España e impacta en varios oficiales que poseían una idea totalmente contraria a la que imperaba Fuerzas Armadas Españolas, el sueño de estos militares es conseguir un cambio en España a imitación del pueblo portugués. Varios días más tarde de la Revolución de los Claveles, en Barcelona se gesta una primera reunión de alrededor de una docena de Capitanes de Ejército, entorno a Julio Busquets, que además de militar, era político y profesor universitario y ya contaba en su haber con algún procesamiento y arresto dentro del Ejército Español.
Por otro lado, el Comandante Luis Otero, antiguo amigo de Busquets, viaja a Barcelona para conversar sobre todo los sucedido en Portugal, allí conocerá a otros militares con los cuales comparten ese deseo de cambiar también el régimen de España. El contacto entre estos militares será ya permanente.
En verano de ese mismo año, Otero y Busquets realizan viajes a Lisboa para reunirse con algunos militares portugueses protagonistas de la Revolución de los Claveles. Además también comienzan a establecer contactos con políticos españoles de la oposición moderada que previamente conocía Busquets. La actividad se va intensificando gracias al tremendo éxito sucedido en el país vecino, pero la realidad española en el Ejército es distinta.
A finales del verano, el debate entre estos oficiales demócratas en sus encuentros clandestinos va clarificando ideas y madurando el proyecto. El 1 de septiembre de 1974 se reúnen en una asamblea doce oficiales de Barcelona y Madrid y se perfila un anteproyecto de Ideario y deciden registrase bajo las siglas UMD, comenzando así entre el entusiasmo, idealismo y también ingenuidad, la Unión Militar Democrática, un organismo clandestino que pretendía obtener la libertad en España desde el lugar más difícil, las Fuerzas Armadas.
Hay que decir que en su Ideario, la UMD, deja claro que pretenden un cambio en España a imitación del sucedido en Portugal, evitando por tanto la violencia.
Hay que decir que en su Ideario, la UMD, deja claro que pretenden un cambio en España a imitación del sucedido en Portugal, evitando por tanto la violencia.
En un primer momento, buscan aumentar su número de adeptos, conscientes de la necesidad de crear un sentimiento demócrata dentro del Ejército para poder llevar a cabo sus reformas tanto civiles (restablecer libertades y derechos humanos, elaborar una Constitución y reformas socioeconómicas para mejorar las condiciones de vida de los españoles) como militares (principalmente, reformas en la organización y en la Justicia Militar).
El arresto: Está claro que un movimiento clandestino es difícil de organizar y mantener y más si es dentro de una institución como es el Ejército, donde por aquel entonces, debido al miedo, la ignorancia o el convencimiento de la mayoría de sus integrantes, sostenían que el Ejército debía defender los Principios Fundamentales, mientras que estos militares demócratas defendían un Ejército que debía de servir al pueblo, no ir contra los intereses de los ciudadanos. Por ello, más temprano que tarde, el seno de las Fuerzas Armadas Españolas se entera de la existencia de esta organización y deciden el 29 de julio de 1975 realizar el arresto de los principales cabecillas de la UMD, donde se encuentra el Comandante Otero. En aquellos momentos, se comenta que la UMD contaba ya con centenares de militares que apoyaban la causa.
Con la UMD descabezada, los Servicios de Información continuaban con la investigación y la búsqueda de los demás militares que formaban parte de la organización. Muchos de ellos fueron detenidos pero finalmente no fueron condenados penalmente, pero sí que se recogen testimonios que desde entonces no recibían un buen trato de compañeros, dificultades para ascender en la carrera militar, en definitiva, todo tipo de impedimentos y desprestigios.
Los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales se hicieron eco de lo que estaba sucediendo dentro del Ejército pero desde perspectivas distintas. La prensa nacional se remite al hecho noticiable del arresto de unos militares, no se hace ninguna referencia a la UMD. Por el contrario, en la prensa internacional se analiza lo sucedido, los arrestos, el proceso llevado por las Fuerzas Armadas y la existencia de la UMD. Algunos de los comentarios son los siguientes:
- Times (27/08/75): Analiza la situación en España y publica en relación a las detenciones lo siguiente, “Acusados de actividades políticas ilegales, cuentan con un apoyo considerable dentro del Ejército, y hay un intento de dejar que se enfríe la cuestión a propuesta del Gobierno”.
- Le Monde (05/09/75): “La restauración de un régimen democrático en Madrid es reclamada (…) en el propio Ejército, último pilar del Gobierno, (…) jóvenes oficiales están en contacto con partidos políticos prohibidos…”
- Le Quotidien de París: Titula “El Ejército español no es el portugués, pero…” Habla de la UMD, “La UMD se ramifica en círculos de estudios a través de todo el territorio (…) y agrupa por lo menos a 1000 oficiales jóvenes que aspiran que el pueblo español pueda pronunciarse democráticamente sin miedo a una intervención militar…”
Juicio: Nos será hasta la 8 de marzo de 1976 cuando se inicie el juicio en el cuartel de Hoyo del Manzanares, a nueves militares, que estaban en prisión preventiva desde su detención. El juicio se realiza lleno de tensión, en los momentos de alegaciones de los detenidos, cuando uno de ellos pronuncia la siguiente frase “Concibo al Estado como un marco de convivencia democrática donde se respeten plenamente los derechos humanos…” los militares allí presentes interrumpen su intervención al grito de “traidor”, “que le quiten las estrellas” o “que le den cuatro tiros”.
La sentencia los considera culpables de “delito de conspiración para la rebelión” y al Comandante Otero principal dirigente de la UMD. Las condenas varían desde 8 años a 2 años. Y siete de los militares, además, son expulsados del Ejército.
Transición: Las penas de cárcel apenas se cumplieron debido al inicio de la Transición y la amnistía otorgada por el Rey Juan Carlos. Pero tanto esta amnistía como la que otorgó el Congreso se “olvidó” de devolver a estos militares a sus puestos del Ejército y cumplir demás de los aspectos que sí que recibieron los demás amnistiados.
La UMD decidió autodiluirse, ya que como declararon en su último manifiesto en el que decidían diluirse, no era necesaria la existencia de esta organización una vez comprobados los cauces correctos tomados para el nuevo régimen democrático en España, por lo que su objeto no era ya necesario.
Para concluir decir que aunque al principio los miembros de la UMD eran considerados unos traidores en el Ejército, y un problema para la clase política de los primeros años, en los últimos años sí que se les está reconociendo la importancia como por ejemplo un premio en 2009 de la Fundación de Abogados de Atocha por su contribución a la democracia. En ese mismo año, el Congreso aprobó una Proposición de no Ley en la que se reconoce la labor de estos militares de la UMD durante la Transición en la ayuda de la llegada de las libertades a España e instaba al Gobierno a un reconocimiento institucional.
También en 2009, el Consejo de Ministros aprobó una declaración institucional, publicada en el Boletín Oficial del Estado y en el Boletín Oficial de la Defensa en las que se reconoce esta participación para la llegada de la democracia y se hace referencia a la persecución sufrida por quienes fueron jefes, oficiales y suboficiales de la UMD, de forma judicial y extrajudicial.
Y por último en 2010, el Ministerio de Defensa entregó la Cruz del Mérito Militar y Aeronaútico a 14 antiguos miembros de la Unión Militar Democrática por la "valentía" que demostraron al colaborar decididamente en el camino hacia la Transición a la democracia española y por cuyo papel algunos fueron encarcelados, juzgados, condenados y expulsados del Ejército.






