miércoles, 25 de enero de 2012

¿Los nuevos Santos?



Fiestas universitarias, patrones de facultades, santos de las carreras. ¿Qué universitario no
ha escuchado o leído sobre la celebración de San Cemento, San Canuto o San Teleco? Incluso
es posible que personas no relacionadas con el ámbito estudiantil también hayan oído sobre
estas ‘festividades’ que por nombre podrían pertenecer al santoral, pero que si los buscamos en
ellos no encontraremos ninguna referencia.

Algunas de estas celebraciones tienen pocos años, pero otra como San Teleco ha superado la
mayoría de edad con creces. Se celebra desde hace más de treinta años y lo llevan a cabo los
estudiantes de tercer curso de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicaciones
(ETSIT) de la Universidad Politécnica de Madrid. El motivo es conseguir dinero para ‘el viaje
de ecuador’, un clásico en todas las carreras. Estos estudiantes organizan toda una fiesta con
camisetas conmemorativas, además de comprar y posteriormente vender, toda la bebida y comida
que se pueden adquirir en el recinto habilitado para la fiesta.
Las semanas anteriores todas las marquesinas de autobús y paredes de las univerisadades se
empapelan con carteles que anuncian el día de la celebración y como llegar hasta la Escuela de
Ingenieros.

Pero esta fiesta, que se celebra todos los años la primera semana de diciembre salvo que el mal
tiempo lo impida incluye en la actualidad muchas más actividades, incluso han creado todo un
programa con horarios, a imitación de cualquier fiesta de ciudad con conciertos, competiciones
deportivas, pregón o el momento más esperado por los futuros ingenieros, que no es ni más ni
menos que la procesión de el santo, todo un acontecimiento. El santo no es que cumpla con lo
que conocemos de las procesiones de la Semana Santa, su estética es mucho más sencilla y por
que no decirlo cutre, y es que hasta los mismos creadores lo dicen: “yo veo como nos queda el
santo y me ‘parto’ a reír” comenta uno de los estudiantes.
Otro de los momentos clásicos y de los que más orgullosos se sienten estos estudiantes es la
canción que dedican al santo durante su procesión y que comienza así:

Cuenta el libro de Simón
que subido a una antena
vivía un santo varón
con una larga melena,
calvo, miope y barrigudo.
El ermitaño desnudo
cumplía su penitencia,
con el rostro enjuto y seco
por devorar tanta ciencia.
Lo llamaban San Teleco...

San Teleco durante la procesión.

San Teleco es de las pocas que cuenta con las licencias
necesarias para la celebración

Toda esta organización no se hace de la noche a la mañana, la asociación de alumnos de la ETSIT
debe lidiar con la escuela y el ayuntamiento para adquirir todos los permisos que consiguen
que toda la estructura de las fiestas funcione correctamente, desde montaje de escenarios,
seguridad, baños públicos, así como permiso para que la gente pueda beber tranquilamente en el
aparcamiento de la escuela y lugares cercanos (no olvidemos que en Madrid beber en la calle está
prohibido).

Hablamos con Daniel Visa García, alumno de tercer curso de ETSIC y organizador del último
evento. “El problema de obtener las licencias es que nos hacemos responsables de cualquier
desperfecto” Algo de que pueden dar fe en esta última edición donde el sistema de riego fue
destrozado por la gente que acudió y que tuvieron que pagar los alumnos y organizadores de San
Teleco, obteniendo un beneficio menor para los gastos del ‘viaje de ecuador’, el objetivo final.

Cada año la organización conlleva más dificultades debido a su creciente popularidad, aunque ya
hemos dicho que se lleva celebrando durante más de tres décadas.

Otra fiesta universitaria correspondiente a una carrera se celebra en Abril, en el Campus de la
Universidad Complutense de Madrid (UCM). Se trata de la fiesta de San Cemento, perteneciente
a la Escuela de Arquitectura Técnica y que en los últimos años ha adquirido un protagonismo que
ha desbordado todo lo imaginable. Este año se celebró el jueves 30 de abril, y acudieron millares
de jóvenes, aunque nada tuvo que ver con lo acontecido en la anterior edición.

En esta última edición desde primera hora de la mañana las fuerzas policiales hicieron acto de
presencia en los alrededores de la Escuela, aunque fue testimonial. Los jóvenes se acercaban
repletos de bolsas con alcohol intentando acceder al aparcamiento de la Escuela. En un primer
momento la entrada estaba sólo permitida a alumnos de dicha facultad, pero las opciones eran
varias, desde acceder por entradas secundarias y sin vigilancia o asentarse en los alrededores,
pasando por saltar las vallas o romper alguna de estas, provocando la estampida de jóvenes ante
la pasividad de las seguridad y las fuerzas policiales.

Irónicamente el complejo deportivo de la UCM se encuentra enfrente de la Escuela de
Arquitectura Técnica, dende centenares de estudiantes y personas de diversas edades acuden cada
día a practicar ejercicio. Deporte y salud frente a miles de litros de alcohol.
El acceso al recinto estaba prohibido para todo aquel joven que pretendía acceder, muchos de los
jóvenes iban a practicar deporte, pero el acceso estaba prohibido incluso para los coches, fuera
quién fuera el conductor, joven o adulto. “La culpa es por lo que tienes ahí enfrente. Quéjate
a ellos” decía una persona perteneciente a la seguridad del recinto deportivo. Los auténticos
jóvenes que pretendían de verdad hacer deporte lo tenían muy fácil, dirigirse a alguna entrada
que se encontrara alejada, allí como pudieron comprobar no existía restricción para el acceso, de
hecho, no existía personal encargado de controlarlo.

San Cemento: La Avenida Juan Herrera ocupada por los jóvenes el año anterior (foto de la izquierda).

Las misma fiesta este año (foto de la derecha).

Pero nada tuvo que ver con la celebración del año pasado. Por las mismas fechas, la fiesta de San
Cemento superó con creces cualquier previsión de asistencia.
Desde primera hora se pudo ver a grupos de jóvenes que bajaban la calle repletos de bolsas
en dirección al aparcamiento de la Escuela. Existió la misma complicación, el acceso. Pero
esta ‘complicación’ inesperada para los jóvenes no provocó que no celebrasen la fiesta,
decidieron acomodarse en las cercanías del recinto, al principio en el césped y el aparcamiento
que existe justamente al lado. Todo aquel que llegaba se dirigía ahí, ya fuera por desconocimiento
o por seguir a la masa. En pocos minutos aquel lugar estaba abarrotado de gente, vasos grandes,
botellas de alcohol y refrescos y música, que provenía del aparcamiento de la escuela pero que se
oía en todos los alrededores.

Las horas pasaban pero la llegada continua de estudiantes no cesaba, el sitio elegido para
acomodarse se quedo pequeño, tanto que los grupos se iban colocando en la acera, luego en
la acera de enfrente y ya por último en medio de la carretera, cortando el tráfico para que así
pudieran todos disfrutar de ese día ‘festivo’. Todos menos los conductores que no entendían que
sucedía y por qué las fuerzas policiales no hacían nada para impedir la invasión de los jóvenes en
la vía de circulación.

La calle donde se sitúa la escuela no es una calle secundaria, se trata de la Avenida de Juan
Herrera. En ella podemos encontrar el Museo del Traje, el Consejo Superior de Deportes y el
complejo deportivo de la UCM, donde por ejemplo disputa la selección española de rugby sus
partidos oficiales.
Pero además esta avenida facilita la incorporación a la A-6 o la M-30.
Para salir de allí hacía falta emplear más de una hora. Incluso las motos, donde los motoristas
son expertos en sortear coches parados y evitar las famosas retenciones de la capital tenían que
avanzar por la acera debido al colapso provocado.


Si cambiamos de universidad encontramos también
fiestas como es el caso de la Universidad Autónoma de
Madrid, donde destaca por encima de cualquiera la fiesta
de San Canuto, una más que polémica fiesta debido a que
se rinde homenaje a las drogas blandas y una reivindicación
hacia la legalización del cannabis. No está autorizada por la
Universidad, por lo que se ha convertido desde hace años
en un dolor de cabeza para la Autónoma por los altercados
que se producen en ocasiones.
Resulta que San Canuto era un monarca danés que reinó
entre 1080 y 1086 y que murió asesinado ante el altar
mayor de la iglesia de San Albano. Fue considerado un
mártir y el Papa autorizó su culto en 1100, aunque parece
que sólo despierta el fervor de los fumadores de hachís y
otras hierbas. Esta fiesta no está relacionada con ninguna
escuela o facultad de la Autónoma, simplemente empezó
como una broma de un grupo que revindicaba el consumo
de estas drogas, pero que en los últimos años ha aumentado
su participación de jóvenes de manera exponencial. Esta
‘fiesta reivindicativa’ se suele celebrar a finales Enero, justo antes del periodo de exámenes de
Febrero a los que se enfrentan los estudiantes.

Pero no todo el colectivo estudiantil está de acuerdo con esta fiesta, muchos opinan de la misma
manera, “la mayoría de la gente no es de la Universidad, y los de aquí a veces preferimos irnos a
casa antes que ver cómo se ensucia el campus y se llenan los baños de la facultad de vomitonas,
mientras nuestra Universidad parece impotente ante chavales que no tienen ni 18 años y que a las
10 de la mañana ya fuman y beben”.
Este comentario revela una verdad patente, y es que muchos de los jóvenes que acuden a estas
fiestas no cursan sus estudios aún en la Universidad, por lo que es de suponer que ese día no
asistan a clase de sus respectivos institutos.
Igual que hemos nombrado estas tres fiestas existen muchas más pero no tan populares, de
momento. Donde centenares o miles de jóvenes se reúnen.
Pero no todo es tan bonito, en muchos casos la policía debe actuar debido a los altercados que
provocan algún grupo de jóvenes minoritario, que se encargan de destrozar el mobiliario o
pegarse con otros jóvenes.
Los que siempre tienen que actuar son los servicios de limpieza, debido a la gran cantidad de
basura que se genera y posteriormente no se recoge. Si en eso los jóvenes también tuviesen tanta
iniciativa como en hacer fiestas…

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